El Gobierno estadounidense tiene un nuevo enemigo, el grupo de 'hackers' Anonymous, que está cansado de jugar ‘limpio’ y ha proclamado una guerra cibernética contra quienes ve como los verdugos de su libertad.
El ataque perpetrado este viernes contra páginas gubernamentales fue una respuesta al cierre del sitio web Megaupload por parte de los federales, que dejó a más de 150 millones de usuarios sin el servicio del intercambio de archivos.
En esta pelea cibernética el FBI, entre otros sitios web, cayó en la 'red' de Anonymous, que hizo una demostración de fuerza y reveló datos personales del director de la agencia federal, Robert Muller, y de su familia (nombres, direcciones y correos electrónicos) como parte de su 'Operación Represalia'.
El ataque perpetrado este viernes contra páginas gubernamentales fue una respuesta al cierre del sitio web Megaupload por parte de los federales, que dejó a más de 150 millones de usuarios sin el servicio del intercambio de archivos.
En esta pelea cibernética el FBI, entre otros sitios web, cayó en la 'red' de Anonymous, que hizo una demostración de fuerza y reveló datos personales del director de la agencia federal, Robert Muller, y de su familia (nombres, direcciones y correos electrónicos) como parte de su 'Operación Represalia'.
La clausura Megaupload y los arrestos de sus ejecutivos tuvieron lugar tan solo un día después, de que una huelga mundial online
cuestionara los dos proyectos de ley (SOPA y PIPA) que pretenden
legitimar el bloqueo de aquellos portales en la red sospechosos de
violar los derechos de autor.
El vicedecano del colegio de periodistas cubano-americanos, Eladio José Armesto, comentó a RT que
la ley establece un margen de castigo demasiado amplios. "O sea, que el
proyecto abarca a muchos individuos y muchas entidades que no deben de
estar siendo castigadas y que van a resultar multadas".
Los activistas también temen que estas leyes que protegen la propiedad
intelectual, se utilicen para legitimar un espionaje injustificado.
"Además esta ley persigue otros fines como el de reprimir a los
organizadores de manifestaciones antigubernamentales", opina el
organizador comunitario Joaquín Cienfuegos.
Los activistas de la Red se apuntaron una victoria ante el anuncio del Congreso estadounidense de que pospondrá el debate del proyecto de ambas leyes, hasta que no se revisen y haya un compromiso entre las diferentes partes afectadas.
Sin embargo, la mayoría entiende que la lucha acaba de empezar. "Es positivo el anuncio de que no apoyarán la ley SOPA como
existe hoy. Sin embargo, han anunciado que algunas medidas continúan en
la práctica", opina Axel Caballero, editor web y bloguero político.
"La presión debe continuar no sólo contra los conglomerados, sus
representantes y el Congreso, sino también contra la Casa Blanca",
concluye Caballero.
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